En 100 años de avances en ortodoncia, el papel preponderante del ortodoncista siempre ha estado regido por la existencia del bracket. Las nuevas creaciones siempre han tenido en cuenta su estructura, desempeño y diseño, para facilitar el trabajo del ortodoncista y disminuir el tiempo empleado en la consulta, convirtiéndolo en el comercializador clave de este producto. No obstante, los pacientes deben seguir soportando los inconvenientes de un sistema aparatoso y antiestético que además de afectar la masticación, la higiene y la función muscular, altera en alto grado el habla, la comunicación y la autoestima.

A partir del año 2004, calificados profesionales de nuestro grupo de estudio encabezado por el Dr. Joaquín T. Ariza Olaya, iniciaron simultáneamente en Bogotá y en Nueva York importantes pruebas de laboratorio estandarizadas, con el objetivo primordial de encontrar un procedimiento de ortodoncia mínimamente invasiva (OMI) proporcionando una solución viable a los inconvenientes que se producen con la aparatología de uso actual en ortodoncia.

Estas pruebas determinaron que se podía obtener el movimiento real del diente, obviando la utilización del bracket con protocolos de montaje y de manejo con excelentes resultados, similares a los obtenidos con las técnicas convencionales que utilizan el bracket como aditamento principal. En septiembre de 2006 se realizó el depósito de la respectiva patente de invención, con una descripción minuciosa del sistema como proceso patentable de aplicación en seres humanos.

Esta patente fue otorgada el 30 de diciembre de 2011 para Colombia, dejando claro el alto nivel de innovación e invención que posee el sistema. En septiembre de 2009 se realizó el depósito de esta patente en EEUU y en el 2012 el PCT a nivel mundial. Hoy nuestros pacientes satisfechos, conscientes de que pueden tener la mejor calidad de vida mientras corrigen la posición de sus dientes, dan testimonio de su experiencia con este novedoso y confortable sistema.